Los valores de las empresas son los valores de sus dueños
Columnas — By Juan Patricio Alvear Arriagada on Julio 27, 2008 at 0:47Como consecuencia de esta afirmación, el comportamiento de una firma -respecto de sus trabajadores, proveedores, clientes y competidores- es el resultado de la decisión de sus dueños y principales agentes, inspiradas en sus principios y valores.
Los culpables de los atropellamientos son los conductores, no los automóviles.
A nadie se le ocurriría echarle la culpa de un atropellamiento al automóvil, en cambio, los dueños de las empresas han logrado endosarle a éstas los atropellos de su autoría.
Con las empresas deberíamos emplear el mismo razonamiento: los responsables de los atropellos (a los trabajadores, al medio ambiente, a los consumidores, a los proveedores) son los conductores audaces, temerarios, imprudentes, irrespetuosos e irresponsables.
No constituye responsabilidad la mera declaración o reconocimiento de autoría.
De nada sirve la responsabilidad si no se transforma en acciones consecuentes con ella.
La responsabilidad es una situación que se caracteriza por la obligación que siente el individuo, de ejecutar tales o cuales actos o de abstenerse de hacerlo.
Esta obligación de comportarse puede tener origen ético o moral, en cuyo caso las acciones constituyen ejercicio de la libertad del individuo, y legal o judicial, en cuyo caso las acciones son resultado del mandato de la ley o de una sentencia de tribunal.
No todas las acciones constituyen cumplimiento de la RSE.
Conforme a lo expresado, es recomendable observar las manifestaciones o expresiones agrupadas bajo el rótulo de responsabilidad social de la empresa e identificar a sus autores, investigar su trayectoria (biografía para los grandes personajes, prontuario para los delincuentes). Me atrevo a decir que, con un alto nivel de acierto, se podrá distinguir a los cínicos de los creyentes en la responsabilidad social.
Conclusiones desde el escepticismo.
Los cínicos consideran que la RSE es un instrumento de publicidad y marketing, los creyentes un instrumento para la tarea por cambiarle el alma al capitalismo. Generalmente, unos contratan a otros para implementar estas prácticas en sus empresas y unos se benefician con las buenas intenciones de otros.
Entre unos y otros, están los que confían en la regulación: El buen comportamiento de las empresas respecto de trabajadores, clientes, competidores, proveedores y medio ambiente, sólo se logra inhibiendo o sancionando las acciones en que se materializan los valores de las personas que están detrás de las empresas.
A pesar de todo, confío en que encontraré una postura frente al tema que, dando cuenta de todos estos datos de la causa, ayude a la tarea de acercarnos, por este camino, a relaciones más justas.
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Es Abogado de la Universidad de Chile, asociado del Estudio Juíridico Pérez Donoso y consultor en materias de Libre Competencia.
jpalvear@librecompetencia.cl



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