Participación social
La democracia tiene su esencia en la participación de los ciudadanos en los procesos decisorios y de control de las temáticas públicas sociales. El objetivo de esta participación es el mejoramiento del régimen democrático medible en ejercicio pleno de los derechos humanos y en el acceso a condiciones mínimas de vida digna; para esto lo importante es que se trate de una participación en conciencia, libre y continua.
Entendemos a la participación como un “proceso histórico, cultural y gradual mediante el cual se integra al ciudadano en forma individual o participando en forma colectiva, en la toma de decisiones, la fiscalización, control y ejecución de las acciones en los asuntos públicos y privados que afecten en lo político, económico, social y ambiental, para permitirle su pleno desarrollo como ser humano y el de la comunidad en que se desarrolla.” . El ejercicio de la ciudadanía, o de la calidad de ciudadano, conlleva la noción de participación como uno de sus elementos constitutivos, junto con la pertenencia al Estado, a la posesión de otros derechos, y sus correlativas obligaciones. Estamos en presencia, entonces, de un concepto jurídico; se trata de un derecho humano que se le reconoce a cada persona en particular y a la comunidad en su conjunto.
Es necesario, para el fortalecimiento de la democracia, que la participación se traduzca en propuestas concretas y mecanismos para la acción, es necesario que los modelos permitan a los ciudadanos informarse de los procesos de toma de decisiones, y que les otorguen la facultad de influir en éstos con su opinión, a fin de conciliar sus intereses políticos, económicos y sociales.



